Narra Nox
Llegué a la sala de entrenamiento antes que ella.
Necesitaba esos minutos para centrarme. Para recordarme que esto era sesión de entrenamiento, no una excusa para tocarla como había querido hacer desde que la dejé en su habitación anoche.
Pero cuando Kaia entró, todas esas intenciones se evaporaron.
No llevaba vestido, llevaba cuero negro tan ajustado que parecía pintado sobre su piel. Pantalones que seguían cada curva de sus piernas, marcando la forma exacta de sus muslos, el