Narra Nox
Pero su siguiente golpe fue demasiado fuerte.
Me golpeó el pecho con una fuerza que me hizo retroceder tres pasos.
Ambos nos detuvimos, mirando su mano extendida.
—¿Qué...? —comenzó ella.
—Acabas de usar mi fuerza.
—¿Qué?
—El Sifón. No solo absorbió. Usó el poder.
Vi el momento exacto en que lo comprendió. Sus ojos se abrieron, moviéndose de su mano hacia mí.
—Yo... no sabía que podía hacer eso.
—Yo tampoco.
Esto cambiaba todo. Me acerqué despacio tomando su mano, podía sen