Punto de Vista de Vicente
Un mes después, Sofía no era más que la sombra de una mujer, arrodillada en una bodega abandonada en el sur de la ciudad.
—Vicente, por favor… solo mátame… —Suplicó.
Me senté frente a ella, puliendo lentamente mi pistola.
—La muerte es un regalo que no te has ganado.
Durante un mes entero, había sido cazada.
Cada rincón del inframundo conocía mi orden: hacerla sufrir, pero no dejarla morir.
Se volvió una rata, escabulléndose por una ciudad que exigía su sangre.
—¡No me