Punto de Vista de Isabela
Después de regresar a Suiza, un teléfono extraño no dejaba de llamarme.
—¿De verdad pensaste que esconderte en Suiza te mantendría a salvo? —La voz ronca de Sofía crujió por la línea justo cuando Alejandro y yo aterrizamos en Zúrich. —Me destruiste la vida, Isabela. Ahora es tu turno.
La llamada se cortó.
—Va a atacar la exposición. —Dijo Alejandro con gravedad. —Es el último día. Habrá una multitud enorme.
Volamos de inmediato de regreso a Nueva York.
El museo estaba l