Habían pasado dos semanas desde la última vez que Iris había visto a Hugo.
Catorce días.
Catorce noches.
Y ni una sola palabra suya.
Al principio, intentó convencerse de que era algo temporal. Que volvería. Que la llamaría. Que quizás estaba manejando algo complicado. Pero al segundo día, su móvil dejó de sonar por completo. Ni buzón, ni tono. Solo silencio.
Intentó escribirle. Al principio con textos casuales.
¿Estás bien?
Avísame cuando puedas.
Te extraño.
Pero con cada día que pasaba sin res