Después de despedirse de su familia, Iris y Hugo regresaron a Nueva York.
El vuelo fue largo, agotador. Ella habría querido quedarse un día más, aunque sea para hornearle un bizcocho por su cumpleaños o desayunar todos juntos antes de irse. Pero no fue posible. Hugo había recibido una llamada esa misma mañana. Y desde entonces, todo cambió.
No dijo mucho sobre la llamada. Solo que tenían que volver cuanto antes. Que era importante. La burbuja en la que habían estado metidos durante días, se des