Habían terminado de vestirse cuando Iris finalmente vio los pies de Cian asomarse. Antes de que pudiera verlos, Iris y Hugo tomaron asiento rápidamente en la tumbona. Al ver el movimiento, captaron la atención de Cian. Quién los miraba con el ceño fruncido, mientras ellos trataban de recomponerse de los minutos previos.
—¿Por qué están aquí afuera debajo de la lluvia? —preguntó Cian.
Iris y Hugo intercambiaron miradas rápidamente.
—Es que…
—La verdad es que no quiero escuchar esa respuesta. ¿Es