El día había llegado, pero para su sorpresa, Iris no estaba nerviosa por su graduación. Lo que realmente la inquietaba era la idea de que su madre conociera a Hugo. Tampoco había considerado cómo Max reaccionaría al descubrir la mentira que ella y Hugo habían construido juntos. Todo se había salido de control en cuestión de segundos, y todo por su incapacidad de pedir ayuda a su familia.
De pie junto a su cama, Iris observaba el vestido cuidadosamente seleccionado que descansaba sobre las sában