Desconcertada, tragó saliva con fuerza, intentando disimularlo. No podía permitirse que lo notaran. Y tenía que controlar lo que le estuviera sucediendo porque no tenía sentido. Alec no era suyo, nunca lo había sido. A demás, ella ya tenía un vínculo con su destinado.
Apretó los puños con fuerza hasta que sus nudillos se tensaron, intentando distraerse del impulso… uno que era absurdo, ridículo. Y no podía permitirse sentirlo.
—Vaya… —La recién llegada ladeó la cabeza, deteniendo su mirada en S