Kaira suspiró al doblar el pasillo y apretó el pañuelo blanco en su mano izquierda, intentando darse valor para continuar. El eco de sus pasos era lo único que le impedía oír el latido errático de su corazón, o la guerra que libraban sus pensamientos ante lo que estaba a punto de hacer.
Tosió una vez y apretó la tela con más fuerza, tratando de que su postura no se viera afectada.
—Mi Lady…—llamó la doncella de cámara, con la voz tensa, sin saber cómo actuar después de haberla encontrado tras e