El agua corría por el suelo de piedra, formando charquitos que reflejaban las ventanas altas del Asilo. A veces, la imagen se perturbada cuando algún pie chapoteaba sin cuidado, esquivando apenas las cubetas volcadas junto a la pared.
El pasillo estaba casi en silencio, salvo por el sonido de la madera chocando, como si dos espadas se enfrentaran. Los movimientos eran torpes, carentes de gracia, pero las dos niñas luchaban con intensidad, como si estuvieran en una batalla real.
La niña más gr