Capítulo 114
Cuando volvió a su habitación, lamentó haber dejado solo una fina sábana sobre la cama; tenía frío, pero estaba demasiado cansada para hacer algo al respecto.

Se envolvió en la tela ligera y se recostó, extendiendo una mano hacia la almohada en busca de la camisa de Alec, como lo venía hacía cada noche antes de dormir. Sin embargo, no la encontró.

Se incorporó y levantó la almohada, buscándola, pero no había nada. Después, pensando que se había podido caer al jalar las otras sabanas, miró deba
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