Un gruñido se me escapó.
—No te atrevas a compararme con esa maldita.
—Entonces deja de actuar como ella. Tuviste razones válidas para mantener la distancia con los machos durante mucho tiempo. Finn no es como ellos. Puede sentir que algo anda mal. No es el imbécil que tuve que quitarte de encima hace una década. Ni siquiera te toca sin tu permiso, y ahora que tengo a Ken sé lo difícil que es controlar ese impulso. Finn es un santo.
—Santo o no, no me va a querer cuando entienda que no puedo dar