—Me gusta poder callarte con un beso... en cualquier parte. Voy a tener que explorar eso un poco más —me susurró al oído, y otro escalofrío me recorrió el cuerpo. Luego se alejó. Podía sentir su sonrisa presumida aunque no pudiera verla.
La cocina bullía con todos nuestros amigos, pero dos personas muy importantes brillaban por su ausencia.
—¿Dónde están Ryker y Kennedy?
—Peyton tenía razón. Ken entró en labor hace unas horas —dijo Josh sin despegar la vista de su laptop.
—¡¿QUÉ?! —Trinity se so