Finn
Bajé de la camioneta mirando a mi alrededor. Aquello parecía una trampa, y aun así ninguna de las alarmas habituales se disparaba en mi cabeza. Mi lobo y yo habíamos desarrollado un radar bastante decente para las situaciones peligrosas. Evitarlas era nuestra máxima prioridad. No sabía qué tenían Kennedy y Ryker, pero no había sentido ni un poco de desconfianza hacia ninguno de los dos en todo el tiempo que llevábamos en la Manada Luna Oscura.
—¡Greta! ¡Finn! —Giré y vi a Kennedy en lo alto