La Luna había regresado.
Después de los primeros quince días desde el nacimiento de la pequeña Atenea, la familia decidió regresar a casa. Iván, tal y como había prometido, se marchó dos días después de la llegada de la bebé, aunque dejó un regalo especial para ella: un delicado dije con una gema que cambiaba de color con el tiempo, al igual que los ojos del Entero en su forma original.
Amira, ya con todos sus recuerdos completamente restaurados, comenzó a equilibrar su nuevo papel de madre con las múltiples actividades