Por la tarde, el momento esperado finalmente llegó. David, recuperado y de pie en el altar junto a Román, aguardaba a la novia con una mezcla de nervios y emoción. Su mirada se posó en la puerta con intensidad, ignorando cualquier otra cosa que no fuera el inminente comienzo de una nueva vida al lado de Amira.
Diez minutos después, el salón se llenó de murmullos emocionados cuando dos pequeñas princesas, Frida y Atenea, hicieron su entrada triunfal. Vestidas con delicados atuendos en rosa pastel