La hija del Alfa y la Luna, no era loba
A medida que el día avanzaba, la Casa de la manada se llenaba de vida. Los miembros más cercanos de las manadas, junto con algunas de las familias que compartían el vínculo de sangre con el Alfa, llegaron para celebrar un evento único. La presencia del consejo, con sus sabias miradas y opiniones discretas, también se hizo notar. Los murmullos de las familias se mezclaban con las risas de los pequeños que jugaban por los jardines, mientras los mayores se acomodaban en la amplia sala de la Casa de