La invitación de Ezren resonaba en mis oídos como un desafío. Explora.
Permanecí inmóvil un largo minuto después de que se fuera, escuchando. La casa estaba en silencio, un silencio profundo y vivo que sólo se encuentra lejos de todo. No había tráfico, ni voces de vecinos. Sólo el susurro ocasional del viento en los árboles afuera y el crujido casi imperceptible de la madera vieja acomodándose.
Me acerqué a la puerta abierta. El pasillo al otro lado era amplio, con el mismo suelo de madera puli