Nunca imaginé que un simple giro del destino me arrastraría de nuevo hacia él, hacia Aiden, justo cuando creía haber encontrado un respiro en la distancia. Pero ahí estaba, a pocos pasos, en un instante que parecía suspendido entre la realidad y un sueño imposible.
El aire se volvió denso, cargado de una electricidad que erizaba mi piel. No solo era la presencia de Aiden, sino la vulnerabilidad que, por primera vez, parecía brillar en sus ojos oscuros. Un destello que no había visto antes, como