Ronan no apartó la mirada de Lyra.
Y Lucian… tampoco podía.
El alfa inclinó la cabeza lentamente, como un depredador estudiando dos presas a la vez. Sus ojos se movieron entre su hermano y ella, evaluando, midiendo, probando límites invisibles que solo él disfrutaba romper.
—Quiero una fecha —repitió Ronan, marcando cada palabra con un filo venenoso—. Una semana. Ni un día más.
Lyra sintió el golpe como una sentencia clavándose en la piel.
Lucian también se tensó, pero él lo disimuló mejor.
Ell