Cuando Lyra se dio cuenta de aquella marca, pasó toda la noche inquieta.
No podía apartar la mirada de su propio brazo. La marca parecía respirar bajo la piel, como si fuese una advertencia viva. Había intentado imaginar una excusa plausible, una explicación que pudiera sostenerse bajo la mirada afilada de Lucian… pero nada tenía sentido.
La marca ardía.
Tenue, sí, pero indiscutible.
Y sobre todo… imposible.
Había regresado en el tiempo.
La ceremonia de unión jamás había ocurrido en esta vida.