El silencio del valle era tan profundo que parecía un abismo.
La niebla seguía arremolinándose alrededor del grupo, como si aún dudara, como si aún buscara una razón para expulsarlos.
Un frío antiguo se filtraba entre las piedras, como si el valle respirara a través de ellas.
Lyra permanecía de pie, desafiante, con el pecho agitado y los ojos brillantes por la mezcla de furia y vulnerabilidad.
Lucian seguía arrodillado, respirando con dificultad, la semilla latiendo como un tambor oscuro dentro