Lucian adulto sintió el dolor como si fuera suyo.
Como si estuviera viviendo la muerte de Corvus por primera vez.
La visión se quebró.
El sendero volvió a temblar.
Y Lucian entendió que lo que venía después… sería aún peor.
Fue expulsado del espejo con un latigazo de luz. Cayó de pie esta vez, pero apenas; sus rodillas temblaron, y tuvo que apoyarse en una de las piedras de ónix para no desplomarse. El aire le quemaba los pulmones. Su pecho dolía como si alguien lo hubiera abierto con las manos