Lyra cayó de rodillas antes de que alguien pudiera sostenerla.
Las piernas simplemente dejaron de responderle, como si la luz que había invocado hubiera drenado hasta el último hilo de fuerza que quedaba en su cuerpo.
El aire se le escapó en un jadeo entrecortado.
Sintió que el mundo giraba, que el suelo se alejaba, que su pecho se cerraba como si una mano invisible lo apretara.
Lucian había desaparecido.
El valle se lo había tragado.
Y con él… Luvian.
El pensamiento la atravesó como una lanza