La flota se alejó del puerto bajo un cielo que aún olía a pan y a promesas. Pero la brisa nocturna traía también otro rumor: no todos los que habían recordado con emoción estaban dispuestos a ceder poder. Entre los comerciantes que habían llorado por las memorias recuperadas, algunos vieron peligrar contratos y privilegios; en los corredores del palacio, una sombra larga se movía con la precisión de quien no acepta humillaciones.
Al llegar al camarote donde la manada se reunía a evaluar la jorn