La flota arribó al puerto de la Fortaleza de las Sombras Eternas cuando el sol se inclinaba hacia el ocaso. Las murallas negras se alzaban sobre los riscos, cubiertas de enredaderas plateadas que parecían ojos centinela. Kaeli descendió del navío con Flor de Luna en brazos mientras Daryan la cubría con su sombra. Tras ellos, Serenya, Thalen, Selin y el resto de la manada caminaban erguidos, sus huellas marcando la promesa en la piedra volcánica. El silencio reinó un instante, luego los guardian