La caravana se puso en marcha al alba, cuando el rocío aún dormía en las hojas. Tras la tregua con Aelthorn y la aparición de la loba blanca, la manada Volkov partía rumbo al corazón del bosque, donde los susurros de la sombra habían comenzado a agrietar incluso las raíces de la alianza. A lomos de caballos y sobre carretas improvisadas, los lobos y sus aliados avanzaban en fila: guardias de Riven, lanceros de Aelthorn, centinelas neutrales de la Casa de las Sombras Suaves, y al frente, Kaeli y