—Hoy empezamos a coser lo que rompieron —dijo Kaeli cuando se colocó junto a la mesa mayor—. No celebramos. Inventariamos. Y que cada firma que vimos sea ahora pública.
Una mano se levantó entre los presentes: Lord Miron, que hacía semanas había dejado la rigidez noble por la carga de reparar.
—No quiero palabras que suenen a lavado —dijo—. Quiero nombres y restituciones. Si la manada me llama a pagar, lo haré en público, delante de todos los que a ustedes les convinieron mis silencios.
Maeli a