47• Seré lo que tu necesites.
El ángel me llevó a un lugar más cálido, un refugio donde el frío simplemente no existía. Allí dentro, los sonidos eran distintos: pasos que iban y venían, puertas que se abrían, voces apagadas… un murmullo constante que contrastaba con el silencio helado del exterior.
Sentí cómo me acomodaba sobre una superficie blanda, y mientras trataba de enfocar la vista, otra presencia se acercó.
Alguien habló entonces, dirigiéndose al ángel, con una voz firme pero baja, casi un susurro entre el ruido del