Nora
Nora no era tonta.
Impulsiva, sí.
Descarada, definitivamente.
Pero tonta no.
Y había algo raro en Lago Auralis.
Muchísimas cosas, en realidad.
Los lobos.
Adam comportándose como si fuese el dueño no solo del complejo, sino también del bosque.
Caleb desapareciendo cada vez que había problemas.
Aquella noche, cuando el animal atravesó la ventana de recepción, Caleb había llegado a la cabaña demasiado rápido.
Muchísimo.
Y después estaba su herida.
Nora la había visto dos días antes.
Un corte