Emily
—Tienes que irte. Ahora.
Me quedé inmóvil con el teléfono pegado al oído.
—Mamá, ¿qué estás diciendo?
—Emily, escúchame. Recoge tus cosas, sube al coche con tus amigas y marchaos de allí.
La voz de mi madre temblaba.
Nunca la había oído así.
Ni siquiera cuando murió mi abuela.
—No voy a irme sin que me expliques por qué.
Adam estaba a mi lado.
No me tocaba.
Pero podía sentirlo.
Maura permanecía sentada frente a mí, demasiado seria.
—¿Quién es Rowan Hale?
Silencio.
—Mamá.
—No quiero hablar