Emily
Después de dos noches mirando árboles como si en cualquier momento fueran a devolverme la mirada, necesitaba hacer algo completamente normal.
Comprar queso parecía suficientemente normal.
—Y vino —añadió Nora mientras bajábamos del coche—. Necesitamos vino.
Laura cerró la puerta.
—Compramos tres botellas ayer.
—Exactamente. Estamos en una situación crítica.
El pueblo estaba a unos veinte minutos del Lago Auralis.
Era pequeño, precioso y tan perfectamente montañés que Sofía llevaba haciend