Adrián pensó en su hermano desde lo más profundo de su corazón, sabía que se preparaba para otra sesión de terapia en la piscina. Tenía el alma desgarrada, pero decidió no contarle lo que había descubierto. No todavía. Alan necesitaba avanzar, concentrarse en su recuperación, no ser arrastrado por la traición que aún ardía en sus venas. No ahora. Solo necesitaba sanar, física y emocionalmente. La verdad tendría que esperar.
El eco del agua danzando contra las baldosas blancas llenaba el amplio