La mañana se colaba entre las cortinas blancas de la sala principal, inundando la casa con una luz tibia y suave que parecía prometedora, aunque cargada de una tensión latente. Nelly y Lucía estaban sentadas frente a una mesa improvisada, llena de papeles, catálogos y muestras de colores, mientras la atmósfera vibraba con sus risas nerviosas y susurros emocionados que ponían a Maritza muy nerviosa.
—¡Tiene que ser la mejor fiesta de todas! —exclamó Lucía, con los ojos brillando como si el futur