DÍAS DESPUÉS
El crepúsculo teñía el cielo de tonos dorados y púrpuras mientras los invitados comenzaban a llenar la majestuosa sala de eventos de la empresa. Afuera, los jardines estaban iluminados con lámparas cálidas que desprendían una luz tenue, casi romántica. Dentro, el mármol blanco del suelo reflejaba los destellos de las arañas de cristal, y el murmullo elegante de los asistentes mezclaba risas discretas con el tintinear de copas de champán.
Mesas redondas decoradas con centros de mesa