La confianza se construye en años, pero se desmorona en segundos. A veces, ni siquiera hace falta una traición real; basta con el susurro de una posibilidad.
El martes comenzó como cualquier otro día en la nueva vida dorada de los Kensington-Cavendish. El cielo de Londres estaba despejado, el café era de grano recién molido y el trayecto hacia la Torre Cavendish se hizo en un silencio cómodo, con las manos entrelazadas sobre la tapicería de cuero del Mercedes.
Pero al llegar al vestíbulo, el ai