30. Traslado a una casa segura
30. Traslado a una casa segura
Elise estaba viendo los monitores y el pulso de Freyja tomando notas.
—Veo que te sientes mejor —dice Elise con una sonrisa suave mientras revisa por última vez los monitores—. Debo ir a una reunión y regreso a cuidarte.
Freyja ladea la cabeza sobre la almohada, evaluándola con esa mirada gris que no se le apaga ni siquiera herida.
—Bien —responde—. Pero si estás muy cansada, vete a mi casa.
Lleva la mano con cuidado hasta la mesilla y saca una llave metálica, dis