101. Atrapado
101. Atrapado
El almacén está en las afueras del puerto industrial, donde el metal oxidado y el silencio nocturno hacen eco de secretos que nadie registra. No hay guardias visibles. No hay convoyes. Eiran siempre confió más en la discreción que en la fuerza bruta.
Error de cálculo.
Freyja entra sola.
No necesita escolta.
Las luces colgantes parpadean levemente cuando cruza el umbral. Sus pasos resuenan sobre el concreto desnudo. No hay prisa en su caminar. Tampoco duda.
Eiran está de pie al fon