31. La serpiente que ataca tras bastidores
31. La serpiente que ataca tras bastidores
Elise llega al lugar del encuentro más tarde de lo habitual por llevar a Freyja a una casa segura con éxito, y eso ya es un problema. No para ella, sino para todos los demás, aunque no suele llegar tarde esperaba que esta vez no fuera un problema.
Cuando se aproxima al acceso del salón VIP, una mesera cruza frente a ella con una bandeja cargada de copas. El tropiezo es torpe, exagerado. La bandeja se inclina.
—¡Cuidado! —exclama alguien detrás de Elise.
Elise reacciona antes de que el líquido vuele. Retrocede dos pasos y sujeta el borde de la bandeja con precisión.
—Tranquila —dice—. Respira.
La mesera la mira, roja de vergüenza… y de frustración.
—Lo siento, señorita —murmura atreviéndose a verla a los ojos.
Una mujer pelinegra le había pagado por arruinar el vestido de la rubia frente a ella y que evitara que entrara al privado VIP.
—No pasa nada —responde Elise, observándola con más atención viendo todos los micro cambios en su expresión,