29. Recupérate
29. Recupérate
Elise no se mueve de la silla hasta estar segura de que la respiración de Freyja es estable. La observa con atención, como si contar cada inhalación fuera una forma silenciosa de mantenerla anclada a este lado del mundo. La habitación está en penumbra, cerrada al exterior, protegida por capas de seguridad que ella misma revisó dos veces antes de sentarse allí.
Cuando Freyja finalmente se agita, Elise se inclina hacia delante de inmediato.
—Despacio —murmura—. No intentes incorpor