14. Paciente de emergencia
14. Paciente de emergencia
Boris maneja con una rigidez evidente. Sus manos están tensas en el volante y, aunque intenta disimularlo, le lanza miradas rápidas a Elise cada poco segundo. Ella, sin embargo, no parece darse cuenta de nada. Va apoyada contra la ventana, mirando la ciudad pasar como si no significara nada para ella.
No dice una sola palabra desde el restaurante.
—Déjame en el laboratorio —murmura finalmente, sin apartar la vista del vidrio.
—¿No tienes nada más que decir? —pregunta Boris, tratando de sonar casual, pero su voz se quiebra un poco.
—No —responde Elise, tan simple, tan cortante.
El silencio cae como una losa. Boris traga duro. No puede más.
—Pero… dijiste que soy tu novio —su voz sale atropellada—. Jefa, te tienes que hacer responsable de mí. Deberíamos hablar de eso ¿no?
Elise gira el rostro apenas unos milímetros. Lo suficiente para fulminarlo con una expresión que lo reduce a tamaño hormiga.
—¿Responsable? —repite con incredulidad y las mejillas e