13. Ambiente animado
13. Ambiente animado
La mesera regresa con los platos y deposita cada uno con cuidado, sin sospechar el campo minado emocional que hay sobre esa mesa. Joanne mantiene la vista baja, tragando saliva, intentando recuperar algo de dignidad. Pero cada movimiento suyo es torpe, como si no pudiera borrar la vergüenza.
Boris, satisfecho, empieza a cortar su comida como si nada hubiese pasado. Para él, la vida siempre ha sido así: resolver problemas con palabras afiladas y seguir comiendo.
Kristian, en cambio, no puede dar un solo bocado. Sus ojos siguen fijos en Elise, que come despacio, como si todo estuviera perfectamente bajo control.
Ella sí nota su mirada esta vez.
—¿Pasa algo? —pregunta, con voz suave pero neutral.
Kristian parpadea, recuperando la compostura como puede.
—No… —miente, aunque su tono suena hueco—. Nada.
Elise no insiste. Retoma su comida.
Boris da un sorbo a su bebida.
—Al menos el ambiente se animó un poco, ¿no? —comenta con humor.
Nadie ríe.
Joanne respir