Las palabras de Valeria desconcertaron a Lorena. No esperaba tal franqueza de su hija, una honestidad tan tajante y sin adornos que parecía revelar que había venido con un único propósito en mente.
Incluso a Valeria le agradaba disfrutar de aquella atmósfera tranquila, pero sabía que la calma no duraría mucho. Al ver a su madre, su semblante se alteró ligeramente mientras se aclaraba la garganta, preparándose para lo que iba a decir.
—Mamá, sobre el asunto de Sofía y yo… te pido que ya no te inv