Tampoco quería poner a su madre en una situación incómoda.
En el fondo, todo se reducía a meras suposiciones. O tal vez ni siquiera eso; eran solo las ideas extrañas que la habían preocupado desde niña. Estaba segura de que, si se atrevía a contarlo, nadie le creería. Además, Valeria y ella habían crecido juntas, ¿cómo podía ser posible que no fuesen hermanas de sangre?
Tenía que guardarse esas ideas para sí misma; no podía, bajo ninguna circunstancia, mencionarlas frente a Lorena. De lo contrar