Se acercó de puntillas a la puerta del dormitorio de Alejandro y Sofía. Cuando escuchó el sonido del agua corriendo en el interior, la sonrisa en su rostro se ensanchó.
«Perfecto. ¿Eso significa que Alejandro está solo en la cocina?»
La idea hizo que sonriera satisfecha, no podía evitarlo.
Llegó a la cocina y su teoría se confirmó: él estaba solo, atareado con la limpieza. No pudo evitar apretar los puños, la rabia bullendo en su interior. Esa maldita de Sofía. Come y bebe hasta hartarse y luego