Ella habló sin levantar la vista, asumiendo que era uno de sus empleados.
—Si vienes a reportar algo, habla, te escucho.
El silencio fue la única respuesta. Pasaron unos segundos más sin que nadie hablara. Aquello le pareció extraño, así que levantó la vista del documento.
Para su sorpresa, quien estaba ahí era Alejandro.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Sofía, asombrada.
Notó el cansancio en la cara de ella y se preocupó.
—Vine a verte. Has estado tan ocupada que seguro ni has comido bien, así que t