Sofía durmió profundamente.
***
A la mañana siguiente.
Cuando despertó, desayunó lo que Alejandro le había preparado, como de costumbre.
Desde el incidente del día anterior, la relación entre ellos había mejorado considerablemente. Ya no la asaltaban aquellas ideas extrañas.
Todo el mundo guarda secretos y cosas que prefiere ocultar, ¿para qué ahondar en ello? Al fin y al cabo, eran adultos y necesitaban su espacio.
—El desayuno te quedó delicioso hoy.
Comentó Sofía con naturalidad.
Alejandro se