Priya
Corría para no pensar, y aun así terminaba pensando más.
El aire frío me raspaba la garganta mientras avanzaba por la avenida costera. Mis zapatillas golpeaban el asfalto con un ritmo constante, firme, casi desafiante. A mi izquierda el mar respiraba con lentitud, pero yo lo hacía más rápido, como si intentara ganarle. La imagen de Anjur apoyado en la baranda del ferry, mirando la ciudad sin verla, atravesándola con la mirada como si buscara algo que no estaba ahí, no me soltaba. Aumenté