Devon
Nunca imaginé que la felicidad pudiera sentirse tan serena.
No era euforia. No era vértigo. No era esa intensidad desesperada que uno confunde con amor cuando en realidad es miedo a perder. Lo que sentía con Sarah era distinto. Era una certeza tranquila, como si cada paso que habíamos dado —incluso los equivocados— nos hubiera conducido exactamente a este punto.
Ella no solo había decidido darme una oportunidad, había decidido no esconderme.
Y eso lo cambiaba todo.
Durante días hablamos d